Agile, no es una excusa para la desorganización.

Agile, no es una excusa para la desorganización

El Agile hace referencia a diferentes métodos de ingeniería de software, basados en la iteración y el incremento funcional, donde los requisitos evolucionan con el tiempo en base a las necesidades del proyecto. En estos ecosistemas de trabajo, las tarea las realizan equipos auto-gestionados y multidisciplinares.

Dentro del Agile se han creado diferentes marcos de trabajo, como pueden ser, Lean Startup, Kanban, Scrum, y otros tantos. En este caso nos vamos a centrar en uno de los mas extendidos y expandidos por las empresas, el Scrum.

El Scrum se caracteriza por tener una estrategia de desarrollo incremental en vez de una planificación y ejecución completa del producto, centrándonos en la calidad del resultado por encima de los procesos empleados, otra de las características es que se realizan con diferentes fases del proyecto en paralelo sin esperar a comenzar una tarea antes de finalizar la anterior, como si se tratase de una gestión de tareas en cascada.

En Scrum intervienen varios roles como pueden ser el Product Owner, el cual debe trabajar para que el equipo trabaje de forma adecuada hacia el objetivo de negocio, el Scrum Master, cuyo objetivo es facilitar y quitar las piedras del camino para que los quipos alcancen el objetivo del Spring, un equipo de desarrollo compuesto por entre 3 y 9 personas con habilidades transversales para realizar el trabajo como análisis, diseño, desarrollo, pruebas, documentación, etc. Stackeholders, hacen posible el proyecto y son los que esperan el beneficio.

Esta metodología y marco de trabajo bien aplicados, hacen que los procesos de desarrollo se simplifiquen y consigamos tanto objetivos mas realistas, equipos mas satisfechos y felices, mejor rendimiento general de una organización y poder modificar nosotros objetivos durante la vida del proyecto ahorrando costes y simplificando nuestros objetivos.

Cuando no se aplica correctamente, en muchos casos, esta metodología se convierte en una excusa para justificar la desorganización absoluta de los equipos, esto lo he vivido tanto en entidades antiguas que intentaban adaptarse como en empresas de nueva creación. Cuando no se aplica correctamente los equipos tienden a perderse, no encuentran su ritmo de trabajo y empiezan a ser incapaces de comunicarse correctamente causando fallos en las planificaciones y los objetivos del proyecto, alargando plazos y costes, usando como única justificación la mala aplicación de las metodologías dentro de la entidad..

El Agile no es una excusa para la desorganización, ni debería serlo, pero para evitar esto todos los trabajadores y miembros de la entidad deben de haber pasado por un periodo de formación que permita el correcto entendimiento y aplicación del marco de trabajo común entre los equipos dentro de la empresa.

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